La vida es un trozo, pero no de papel... es muy parecido a un trozo de cristal, pero bastante más maleable. Más bien un trozo de masa pegajosa, que causa cierta alergia. Luce transparente pero tiene un alma tornasol, influenciable con la mirada. A veces tiene aroma y otras ignoramos que la tenemos colgando en la frente. Y cuando nos tomamos la cabeza para pensar, estamos llevando nuestra vida a las manos, luego puedes acariciar a alguien y dejarle un poco de vida pegada en las fibras de la ropa.
Las vidas tienen su propia personalidad, pero a la mayoría de ellas no les gusta interactuar con las "situaciones". Las vidas son susceptibles a las situaciones que van corriendo y alterándolo todo por la calle. Algunas vidas se rinden ante las situaciones y se vuelven cálidas, casi pasando del estado plasma común, al líquido, y a las otras vidas les parece un poco patético eso de andar juntándose con las situaciones.
Las situaciones son todas muy variadas. Algunas andan entre las piedras y otras muy arriba en las nubes. No tienen alas pero cada día aparecen en un lugar distinto... así como si nada. Es casi una teletransportación, mas ellas no están concientes de ello. Las situaciones creen que toda su vida la han pasado en el mismo lugar, son tan alborotadas que no captan lo que sucede.
La principal razón por la cual ,vidas y situaciones no se llevan bien, es porque muchas veces las situaciones no están al tanto de que llevan una vida pegada a ellas, y continúan al constante ritmo que acostumbran. Si una situación ignora demasiado a una vida, esta se vuelve fría, fría y se endurece y al más mínimo decuido, se rompe en cientos de trozitos. No es que sea una especie de muerte para las vidas, pero es una de las enfermedades más tristes que puedan padecer. Lo más curioso de todo es que las vidas, lo quieran o no, deben vivir de las situaciones... es la única cura al endurecimiento ( parecido a un resfrío, si lo descuidas... puede ser cada vez más desagradable) es la única razón de ser de las vidas. Ir y toparse con situaciones. Saltar, volar e hipnotizarse con tanta maravilla que experimentan al vivir con las situaciones.
martes, diciembre 29, 2009
domingo, diciembre 27, 2009
Que yo escriba es una pésima señal. Pero es distinto y proviene del implacable destino
Ojos posados en el borde de la nada, con recuerdos recientes… recién abrazados. Sensaciones alborotadas que ocurren en ciertos lapsos de la vida. Este es uno de esos momentos mágicos en donde todo es sentir, sentir, y desbordarte de la alegría más pura, de la sonrisa más dolorosa, porque es eterna y mis músculos no la pueden soportar más. Y la mente, la mente no quiere nada… se hastía de sus locas ideas y las vomita en un suspiro ruidoso, un suspiro que todos pueden percatar. Una agonía emocional evidente. Te ves, me veo, nos vemos como unos pequeños e insignificantes seres consumidos por el amor. Si, el supuesto amor que dicen que yo siento. Pero no, no lo es… porque lo que siento es rechazo, un rechazo constante hacia toda sensación sofocante, que me envuelva o que me haga suspirar escandalosamente otra vez.
Luego de las empalagosas sensaciones, ocurren los planteamientos. Si, y a quién se le ocurre plantearse algo tan efímero como el pequeño detalle de tu cara al sonreír ? Bueno, pues a mi siempre se me llena el cerebro de miedos, de ideas realizables y otras un poco arriesgadas, y ahí es cuando decido que todo va a tener un horrible efecto secundario en mi. Todo o nada, puede terminar en lágrimas de enamoramiento superficial, o puede volverme loca y desconcentrada con la misma sonrisa estúpida que llevo ahora en el rostro. Y no, no es que encuentre el amor en todos lados… no es que me guste ir y venir, dando palabras cariñosas y eternos te quiero. No, no me gusta, pero la intensidad rige mi vida, la intensidad de querer, de desear, de ser inquieta e insistente, de emocionarme con caricias de durabilidad indefinida, de esas manos tan dulces y tibias… adheridas a la piel. Y lo peor de todo es que no sé de lo que hablo, yo creo que todo esto son balbuceos, incoherencias… frases dulzonas que pueden engañar el ojo del lector, para que crea que yo realmente estoy pasando por una crisis de odioso amor, de nuevo.
Luego de las empalagosas sensaciones, ocurren los planteamientos. Si, y a quién se le ocurre plantearse algo tan efímero como el pequeño detalle de tu cara al sonreír ? Bueno, pues a mi siempre se me llena el cerebro de miedos, de ideas realizables y otras un poco arriesgadas, y ahí es cuando decido que todo va a tener un horrible efecto secundario en mi. Todo o nada, puede terminar en lágrimas de enamoramiento superficial, o puede volverme loca y desconcentrada con la misma sonrisa estúpida que llevo ahora en el rostro. Y no, no es que encuentre el amor en todos lados… no es que me guste ir y venir, dando palabras cariñosas y eternos te quiero. No, no me gusta, pero la intensidad rige mi vida, la intensidad de querer, de desear, de ser inquieta e insistente, de emocionarme con caricias de durabilidad indefinida, de esas manos tan dulces y tibias… adheridas a la piel. Y lo peor de todo es que no sé de lo que hablo, yo creo que todo esto son balbuceos, incoherencias… frases dulzonas que pueden engañar el ojo del lector, para que crea que yo realmente estoy pasando por una crisis de odioso amor, de nuevo.
viernes, diciembre 18, 2009
Triste rutina...
Es agotador despertar cada mañana, o más bien cada tarde, porque las vacasiones han alterado un poco mi horario de descanso. Pestañear un par de veces y ver todo un poco más pequeño, un poco más nublado. Prendo la televisión para ver noticias o algo por el estilo, pero sé muy bien que no debo, no debo. La vocecita interior me lo va susurrando cada vez más fuerte, casi agresiva: No debes, vete... vete donde tienes que ir. Y si, es cierto, no debo. Mis ojos no pueden soportarlo y debo ser consecuente con lo que tengo que hacer por obligación. De hecho, por decisión
Al final, decido cumplir con mi deber de todos modos, y concentrarme. Mucha concentración. Voy directo al baño, es el único lugar seguro, una habitación tranquila. Respiro, uno, dos y tres. Listo. Ahora mis ojos gotean, mis ojos derraman un líquido extraño y arde. Duele profundamente, pero ahogo los gemidos. Pasan un par de segundos... la secreción de mis ojos ya ha cesado, pero mi rostro se ve tan deprimente... Unos cuantos minutos más y todo normal otra vez, no se nota la diferencia.
Si, y así es como debo hacer para usar mis lentes de contacto a diario.
Al final, decido cumplir con mi deber de todos modos, y concentrarme. Mucha concentración. Voy directo al baño, es el único lugar seguro, una habitación tranquila. Respiro, uno, dos y tres. Listo. Ahora mis ojos gotean, mis ojos derraman un líquido extraño y arde. Duele profundamente, pero ahogo los gemidos. Pasan un par de segundos... la secreción de mis ojos ya ha cesado, pero mi rostro se ve tan deprimente... Unos cuantos minutos más y todo normal otra vez, no se nota la diferencia.
Si, y así es como debo hacer para usar mis lentes de contacto a diario.
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