jueves, febrero 25, 2010

Impaciencia, y el tiempo lo devoré.

Me levanté un 22 de diciembre; vacacionalmente, despreocupadamente, normalmente, sin la mente ocupada; a eso de la una, una de la tarde. El tiempo en nada, extenso, abrumador, banal. Un día más, común, en compañía de mi acompañante preferido.

Normalidad, vueltas, lugares populares. Unas cuantas horas en nada, los segundos avanzaron con lentitud, pero había disfrutado y reido con cada uno de ellos. Ese día yo estaba en gloria. No existía una situación mejor, mucho menos un mejor acompañante. Ese día el tiempo me parecía arena en la playa, había en cantidades industriales.

Pasto, fotos, risas, pelo azul, una agenda con notitas en desorden y dibujos de gentes subjetivamente famosas. Dos segundos, media hora. Qué ocurrió con el correr pausado del tiempo? Realmente tardé media hora en quitar la mirada? Oh y ella quién es? .- Oh Hoola, querida.

Una hora. Mente nublada, emociones desbordadas, reacciones alborotadas, sentimientos encontrados, blabla, me rayé.

Iba en una micro yo, señores. Iba en una micro con pensamientos extraños, de odio y rechazo, de encantos y curiosidades. Y en menos de dos segundos ya estaba en mi hogar, y en la mitad de uno salí otra vez. Y dos meses fueron como pestañear, pestañear muchas veces en un pestañeo. Altos y bajos, hacia un lado, el otro. Sonrisas y no sonrisas.

Y hoy ya es... 25? si, 25 de marzo, clases, cosas que requieren atención y responsabilidad. Y me devoré el tiempo, cómo lo hiciste? Yo que soy la impaciencia en persona y por culpa de un 22 de diciembre hoy reclamo mi No Tiempo.

martes, febrero 23, 2010

Especialidades.

Escribo con el fin de que comprendas, pero no leerás lo siguiente.
Escribo porque intento definir, y manifestar concretamente esto que carece de un nombre.
Escribo para, en realidad, concluir que no hay simpleza en el asunto.
Escribo para que él que lea piense que estoy loca, que soy una niña caprichosa que siempre cae en redes amorosas y amores no correspondidos.

Enterénse. Las personas ven la diferencia, la sienten... la escriben como yo. Y enloquecen... dolorosamente en mi caso.

No son muchas mis historias amorosas, pocas las que existieron, y varias las que vivi. Aun así, no hay comparación alguna. El destino me hizo querer de manera equivocada a personas ideales, a las cuales no podría dejar escapar jamás en mi actualidad, y esas personas se quedan como amigas de por vida. Pero tú, tú ser especial y desconocido por la raza humana... tú me llevaste a otro nivel, a un segundo piso que desconocía de mi casa. Me obligaste inconscientemente y con la ingenuidad que tienes, a palpar emociones reprimidas, a reacciones que no son normalmente mías, a conocer el rechazo a sentir, a vivir el temor de querer, a ver las cosas de una manera más distorcionada de lo que las veía. Yo que ya observaba al resto diferente, me hiciste entender que tu miras, tocas, callas, ries, sientes y vives de una manera diferente a la diferencia de la normalidad no existente en mi vida. Tú emanas amor al mundo, y es especialemente dificil descifrar si lo que quieres es amistad, es juego, es compañía, o simplemente que nos vayamos a la misma mierda.

Simpleza, son tus gustos. Pero te relaciones complicadamente con el resto del mundo. Veo claramente que tu forma de comprender las cosas es muy lejana de la que yo sé demostrar. Yo escribo para explicar, y tú... tú no sabrías de que hablo si escribiera para ti. Y si lo escribo de manera simplificada, tú creerías que en realidad es simple. Un te quiero más, una declaración normal, una tipa más.

No logro descubrir cuál es el código en el que tú hablas. No sé si solo manifestar en palabras, en caricias, en regalos, en ignoraciones olimpicas. No sé, ni siquiera esas palabras logran parecerse a lo que siento.

No sé si te estás alejando, o estás molesta, o es solo el humor del día. No sé si cuando dices te quiero es cierto. No sé si te acuerdas de mi en tus instantes confusos. No sé si esto te parece de lo más normal o en realidad crees que estoy desgraciadamente cagada. No sé a quien quieres ahora. No estoy siquiera segura de cual es tu camino. Tú eres un millón de posibilidades a la vez, y yo solo dos manos... y que funcionan a caricias cuando te veo. Y yo sé que me encanta.

Puede que esto, ahora, hoy... sea un lapsus. Y mañana será nada de nuevo. Un comienzo contigo es todos los días, o de hecho pueden ser más de una vez por hora. Cómo podría cansarme de esto, si eres todo y te deshaces tan fácil, y te resconstruyes en segundos.

Depende de ti, eso lo he dicho tantas veces.
Pero tampoco es tan verdadero. Por mi lado, es mi batalla, yo la elegí sin elegirla pero elegí continuarla. Si es así... y si quiero, tengo que apostar por el millón de opciones por segundo que me das a diario. Si es así, no me queda más que intentar... porque no podría dejar esto. No ahora. Me veo en un largo sendero, adorable sendero que pocos logran comprender y bastantes parecen odiarlo.

No hay simpleza en este escrito, ni tampoco se acerca a la complejidad del sentimiento.

Tequiero.

domingo, febrero 21, 2010

No todo es sobre amor y esas adicciones denominadas como "mamonas". Todo siempre puede agregar un poco de todo, y en el fondo un todo significa tantos objetos, tantas ideas, tantas personas.

Hoy es sobre los sube y baja, sobre los giros, sobre el juego... y sobre... que siempre vuelvo al inicio. Sin saber siquiera si jugué adecuadamente, si perdi, si lo disfruté.

Generalmente me mantengo arriba, a pesar de mi miedo a las alturas. Me defino como una persona que termina subiendo de algún modo. Se me suben las ideas, me subo al cielo, me voy a las nubes, se me suben las emociones. En fin todo arriba. Abajo, abajo es como una emoción triste y me imagino a mi sentada y con la cabeza baja. Abajo es como el fondo, tocar fondo... caer tan bajo. Abajo también es tranquilo, abajo sentada en el suelo, abajo durmiendo en la alfombra, abajo acostada en el pasto mirando el cielo hasta donde puedo subir nuevamente.

Obviamente nada es permanente, o por lo menos nada de lo que me rodea es lo suficientemente fijo. Y yo mucho menos. Pero fuera de mi no quietud, está el depender de los cambios de la otra persona, y sumados a los míos... Son demasiados. Y de hecho, me agrada estar en movimiento, mas este día es el de descanso. Por lo menos un descanso mental...

viernes, febrero 19, 2010

Te veo.

Espero que estés bien.
Te imagino esperando un tren, de ida... Te imagino vestida de una manera poco común para esta época. Te imagino creyendo ciegamente que el amor no tiene barreras. Te imagino triste, luego de despedir a una persona querida. Te imagino despreocupada y no preguntándote las cosas que yo me pregunto justo en este momento. Te imagino feliz, también, por el tiempo que pudiste disfrutar. Te imagino con el alma llena de emociones, e irradiando sentimientos por todos lados. Te imagino casi como siempre. Te imagino porque me agrada visitarte a la distancia.

Te he imaginado tantas veces, te he querido en todas ellas.

Poder comprender esa mirada, que talvez no diga nada, es una idea que me gusta realizar. "Tú ves lo que deseas ver" y ver incluye creer. Yo creo tantas cosas de ti, que jamás podrán ser vistas por otros ojos, pero me apego a ellas fervientemente. Yo entiendo lo que carece de sentido. Yo me doi excusas sobrantes... Pero asumo que probablemente una de ellas sea cierta.

Hay un sin fin de casualidades que me hacen creer, ver y sentir... que todo esta hecho de la manera indicada, y que el orden de todos los sucesos me llevarán a ti de una manera u otra. Y en caso de que no fuese así, no podría rendirme aunque quisiera. Yo sé que podría perdonarte demasiadas veces...

PD: Actualmente no tengo nada que perdonar.