domingo, junio 27, 2010

Ella llega caminante e ignorante del mundo que tiene bajo sus pies, un mundo extraño de normalidad aparente. Ella no es normal, o al menos no lo parece; juega a estar absolutamente "tocada" pero en el fondo se sabe que quiere abrazar una vida llena de logros normales y de relaciones tradicionales. Más en la superficie que el fondo, ella no sabe lo que quiere y va lanzando miradas a lo que cruce la calle más cercana, en ocasiones es más rebuscada y a pesar de que tenga un millón de intenciones por delante prefiere juguetear con la que se acerca desaceleradamente en la calle de más atrás.
Ella no cautiva tanto, como que entretiene, como que te deja fluir con el subconsciente de tu ser resguardado en lo profundo, con lo irreconociblemente tuyo y eso es lo que retiene. Es un amarre bajo la voluntad de todos, o al menos mía... Si quisiera dejarla, lo haría. Ahora porqué no quiero es la interrogante que tampoco deseo responder. Cuando se haga demasiado frustante, la situación, dejaré todo en OK y me iré marchando y cantando alguna canción para subir los ánimos que no quieren dejar de vacilar...
Ella no es lo más bonito, ni lo que más se quiere pero es un buen motivo para tener.
Ding Ding Ding, ella es el motivo del día