jueves, julio 01, 2010

Ella es tan diferente que las olas se calman solo para sentirla bailar, ella es el vaivén. Ya no existe la marea. Un mar petrificado y perpetuo, como una delgada capa de vidrio inquebrantable. Ella se pasea descalza sobre las aguas paralizadas, patina como sobre hielo; con tanta gracia y libertad que no nacen deseos de parar su trayecto. Ella es tan diferente, no perfecta. Ella es solo ella, que te envuelve para luego desernrrollarte en la incertidumbre de la vida. Ella es como un paff! o como cualquier sonido estruendoso de una tira cómica.
No sé si existe alguien que aborrezca tal hazaña, quizás aquellos encerrados en burbujas negras y de melodías clásicas... Como yo que me encontraba solo observando desde dentro, todo el peso que podía llevarse la humanidad siendo el cinismo puro de "conciencia". Ahora que estoy con un pie fuera, puedo afectarme y no solo mirar, puedo admirarle a ella y a tantos otros más reales. Puedo dejar atrás la calidez de mi burbuja hermética, ciega y sorda a la extrañeza de la realidad, puedo temer a la asociación de factores maliciosos que producen la injustica de la vida, pero también puedo QUERER TEMER, para comprender, sentir y vivir y nunca detener el cauce de mi río de sensaciones.
Jamás deseo dejar de sentir, como nunca dejar de vivir.
10/06/10