lunes, junio 06, 2016

Día 1

Agua, todo el tiempo es agua y papel. Una constante interrogante de haberme perdido algo, de haberme saltado un paso, de no haber captado una mirada. También de no haber sido sincera conmigo misma y aceptar que tú no estabas aquí. Nunca estuviste aquí, solo seguías la corriente de mi cuerpo. Luego tú tenias una propia corriente y yo me acostumbré a ella sin percatar que en un primer momento yo la cree artificialmente. No fue falso pero fue inducido, inducido por mi y mi intensidad que abruma a las personas y me sigue hasta detenerse en un punto de no retorno así que abandonan. Me abandona. Dejo huellas en las personas, no me olvidan porque difícilmente conocerán a otra igual de dispuesta cual adolescente a entregar todo, a reírse sin tapujos, a amarlas enteras. Se recriminan un poco por no amarme de vuelta y sueltan esa frase idiota del merecimiento, del valor, de todas las grandes cosas que alguna vez en un universo paralelo harér. El amor no es merecimiento, el amor es, está, uno quiere o no. Si existen absolutos, el absoluto del ser. Malditos todos quienes no son conmigo y no son capaces de decirme que no pueden ser. Maldita tú por dejarme ser sabiendo que no ibas a ser jamás, al menos la otra tonelada de cuerpos jamás profirió una promesa en mi nombre. Yo sabia que jamás iban a ser, así que yo solo sufría por no saber que iba a pasar al final. Ahora sufro, sufro genuinamente por expectativas motivadas por las palabras tuyas. Idiota mil veces idiota por perderme. Idiota más veces por mentirme y esconder tus sentimientos con clichés filosóficos, con la mentira de que todo es relativo, con la incapacidad de decirme algo cierto, que no me querías y no ibas a poder quererme porque quieres a otra aunque te pese. Aunque yo sea todo lo que todo el mundo debería querer, jamás me quieren, quizá jamás lo harán.

lunes, octubre 14, 2013

Proyección

Cuando me reencuentro con el mundo de la literatura, con el mundo del plasmar, constato que desde hace años existe un reiterado eco de frustración, de intentos y fracasos, de nada en el fondo. Me quejo por crecer, me quejo porque tengo miedo de que el tiempo avance demasiado pronto sin llegar yo a ser en plenitud, de experimentar de manera culmine todo lo que la vida te puede ofrecer, y no se trata de ser ambiciosa pues me bastaría con limitarme a las cuestiones vanas pero sinceras y repletas de emocionalidad. Quizá, yo, ser extremadamente hipersensible a las corrientes de los astros, no estoy hecha para atravesar a lo que las personas llaman cotidianidad, sino solo para ser una testigo en manifiesto deseo de alcanzar.

En otras ocasiones un poco más pesismistas, en días absolutamente más negros, en donde los recuerdos son crueles, una advertencia terrible de que por lo general todo termina igual, como si yo fuera la fuente de que toda relación humana en la que participo termine de manera trágica, en días en los que padezco de una fragilidad astral, en donde despierto llorando por evocaciones pasadas que no tienen sentido pues siquiera puedo reclamarlas a alguien, cosa que le quita toda legimitad de existencia. En esas ocasiones es donde me cuestiono, qué de cierto ha tenido mi vida, qué he olvidado por el transcurrir imperceptible del tiempo, si quizá a través de mi emocionalidad todo ha sido ficción y solo he suplido con ideas lo que hace falta.

Ay vida, dame algo real, algo tan real que me quiebre en mil pedazos pero de alegría y no de desesperanza, algo que susurre que la vida en 19 años no será la misma que a la de hoy y que vale la pena con cada fibra.

viernes, diciembre 07, 2012

Juego de la expectativa

Conocer a alguien, sonreirle coquetamente -o creer que tus ojos trasmiten tal maniobra de conquista- huir un poco y mirar de lejos la pantalla de cualquier aparato electrónico que pueda recibir mensajes a larga y corta distancia y una gotita de aquello a lo que temes, pero miras de lejos porque no quieres admitir que un ring podría significar el destello de tu propia sonrisa coqueteándole al espacio de oxígeno entre tu boca y un objeto. Bien podría ser una carta, con una espera más tortuosa y aun con más cargas de expectativas, aun con más planes deshechos por la correlación de las mismas.
Una vez que ya no eres primerizo en el orden de las impresiones, deshaces tus propias expectativas cada 3 segundos muy necesarios, en donde focalizas tu tiempo en poner la mente en blanco en no pensar tal vez en un encuentro fugaz en la calle, confundiendo papeles revueltos en la acera sin el consentimiento de nadie más que de la hermosa casualidad que viene ayudarte cual cupido, y ahí estás pensando en lo que acababas de deshacer y caer en cuenta de la sensación agradable. Lo peor no es sentirte un completo idiota por la mirada perdida y el corazón latiente, sino que sabes que una vez que caes en las expectativas lo siguiente, como una geniuna relación de causa y efecto, es el autoboicoteo de las mismas a la realidad. Digamos que cada vez que esperas menos se acerca, menos se hace, menos se cumple, hablando en términos simples las expectativas aniquilan la realidad, podríamos creer que es en sentido contrario pero aunque nos cueste admitirlo la realidad no es si misma, más que el resultado de poner en tu mente aquellos ojos, aquella boca y todo rodeado de los más grandiosos cuadros con diálogos incluidos...
Así que ya saben, si tú eres un virgen de la expectativa, no daña tanto como dicen. Es justo y necesario. Los viejos nos vemos más ridículos evadiendo las ensoñaciones mismas para escupir cosas llamadas reales que tanto nos disgustan.

Entonces qué? Fluir? Ser? Haz lo que corresponde a tu naturaleza de enamorado, de jugador.

Aun en curso

A la vuelta de la esquina puedes encontrar todo lo humanamente imposible y los signos deslumbrantes de la vida, el factor importante aquí es localizar la esquina y efectuar el depósito de tus pies en dicho lugar, pensó. Y se dispuso a caminar unas cuadras hacia la derecha en busca de nada más ni menos que un pequeño bazar para comprar 3 cigarros individualizados, uno para la hora del té, otro para una tarde cayendo en noche reflexiva y otro de emergencia para las madrugadas abrumadoras. Después de haber visitado tantas esquinas, de varios países y universos paralelos mentales derivados de las inagotables horas despierto en el transporte público, ya no le bailaban los pies con alegría a cada paseo como en su juventud si lo hacía. Ahora antes de cruzar el umbral, destinaba un objetivo cierto a sus salidas y evitaba pensar en los posibles encuentros, evitaba pensar en las evocaciones un poco teatrales de cómo conocer personas o situaciones memorables. No tanto por el principio de menos expectativas igual a mejores resultados, sino porque derechamente había decidido prescindir de tal aspecto de la vida intentando suplir vacíos con lo demás...

martes, diciembre 04, 2012

Desde el otro lado...

Y allí estaba ella, medio enredada en los rizos morenos de una jovencita, con la cabeza gacha y los ojos mal pintados. Más allá se encontraba la otra señorita observando desde una banca, escondida con el pecho apretado, aguantando la respiración para no ser captada en el acto de husmear asuntos ajenos, pero la verdad es que miraba más allá de las cabelleras juntas de las otras chicas. Podía reconocer los sollozos silenciosos de una de ellas especialmente bajita a metros de distancia, probablemente porque la mayor parte del tiempo esas lágrimas estaban reservadas para su uso personal o eso creía. 
En ocasiones imaginó que la chica de baja estatura y melena desordenada siempre mantuvo un amor un poco obsesivo y secreto por ella, aun así jamás tuvo el valor de preguntarle o de insinuarlo siquiera, todo quedó en especulaciones mentales demasiado mundanas para ser formuladas. Los besos y las manos entre las sábanas eran  una especie de código amistoso, para lo que ella respecta. Por otro lado, ella sabía que su amiga, si es que podía llamarla así... la complejidad de las categorías; sabía que su amiga se elevaba más allá de la sensatez con facilidad, solía saltar como niñita de jardín cada vez que conocía a alguna jovencita nueva, cada vez más imposible que la anterior. También conocía muy bien su propio rol, ella estaba entre cada chica, que desde hace más o menos dos años contando netamente los hechos, ella era la vía de un escape con tintes amorosos. Noche de fiesta, sexo entre amigas, noche de fiesta, podríamos solo dormir y acurrucarnos como todas las amigas lo hacen, no? Quizá estaba sobrereaccionando ante la escena de ver a aquella pequeña aunque ya no tan pequeña amiga o como deba adjudicársele el nombre, suspirando con tristeza con las manos sobre la nuca de otra melena femenina, una nuca que ya no era su propio cuello u hombro consolador, o todo su ser consolador. Ella no podía siquiera imaginar que la joven desordenada y actualmente afligida,de por allá, solía abrazarla con brazos y piernas, respirar su olor peculiar, entrelazar sus dedos en sus cabellos, rasgar su espalda lentamente con cada uña, morder a veces dolorosamente algún lugar visible, solo porque deseaba compañía, porque quería aferrarse al consuelo máximo que es el idealismo del amor, y aun mejor de un amor jamás posibilitado para existir...

jueves, noviembre 08, 2012

El arte de conocer, la desgracia de adentrarse

Manifiesto repudiar la rutina, pero el ir y venir de la gente es tan parte de ella, qué dice eso sobre mi? Jamás he negado mi adicción a la gente, mas lo poco usual es lo detestable y ya monótono que me parece el trámite. Ha de ser por las reiteraciones, porque la gente proviene del mismo saco y mi costal siempre estuvo un poco más vacío y repartido que el resto. La verdad es que ni puta idea de dónde se ubica mi costal, pero lo que sí sé es que con mi harina no se puede hacer pan. Estoy eternamente en la alacena, veo acercarse manos generosas, manos sudorosas, manos amables, manos refunfuñantes, manos sonrientes y en el final siempre vuelvo a ser yo recostada en algún rinconcito. A estas alturas juveniles de mi vida, estoy asqueada de conocer y desconocer seres que en ocasiones, más de las que me gustaría admitir, son simplemente una mierda, una mano afable a la primera y a la segunda ojeada llenas de asperezas y rencores. No confío en ninguna mano amiga, pero de igual modo quiero ser pan y tortas. Ya no hay respuesta para la ecuación, mejor no esperar, mejor no responder.

sábado, octubre 20, 2012

Actualización

Pensé y pensé, desde que entré a la carrera de lo jurídico y lo técnico abandoné mis deseos literarios y los reemplacé por normas jurídicas sumadas a la eterna culpa que uno siente de respirar muy seguido por estar perdiendo tiempo en otra cosa que no sea ser estudiante. Pero no, lo que ha sucedido es que me ahogué, yo era la paletita dulce que se remojaba en agua y se la ofrecía al gatito, sin embargo me quedé en el fondo, principalmente porque la lengua y el gatito desaparecieron. He de forjar una nueva vida, y entonces me preguntó ¿Qué es esa weá? Y todo lo hasta ahora ocurrido no es más que un recuerdo constante de cómo fue el procedimiento para ser una mujer seria y con serios conflictos de personalidad que logro fingir con excelencia casi otorgada por la Real Academía. No quiero que me vengan con argumentos de; crecer, tener amigos nuevos, esa gente no estaba destinada, ese lugar no. Cuando yo sentía, y sentir es lo gloriosamente importante, que los miembros éramos unos que teníamos las mañas superadas que eramos el crecimiento, había escaso que encontrar y sobrante por rehacer y deshacer... en eso llega el día en que me metamorfoseo en una señora dura, racional y sana, sobretodo sana. Relaciono las típicas palabras de merecer y yo, en la misma frase y obtengo como resultado mi huida indigna. A veces arañaba la ventanita con ánimo de nostalgia y cuando tú me viste, abriste la ventanita, vivimos en la ventanita, no alcanzamos a tomar el té en la ventanita y evoqué casa tomada solo que yo me quedaba afuera, tú con la llave, la casa y el repoblado de gente. Dijiste, tu decisión, tus consecuencias...