Si, estoy en lo alto. Un par de canciones al día. Una dosis de letras. Un flasback de ese rictus que sueles hacer. JA, que sueles hacer? Y te he mirado un millón de veces, pero solo 3 días.
Y cuando recuerdo que la cantidad es poca y la calidad reducida... vuelvo a sucumbir, y me lanzo de las alturas. Y mientras voy cayendo soy tan impenetrable. No me toca el sonido, no me tocan de verdad las manos... aunque yo reaccione ante ellas. Ni siquiera logro ver, tan solo me dejo consumir por los metros varios, que se humillan a la nada cuando estoy a punto de saborear el suelo.
Reitero. Altos y bajos es lo que me contagia de todo lo tuyo, todo lo tuyo de los tuyos. Y lo lamentable, (pero la verdad nunca me he quejado) es que tus manías se pegan en las paredes, en las gentes, e incluso en las palabras. Dudo mucho que por decisión voluntaria quisiera limitarme a no verte, pero si lo hiciera en un par de horas o en toneladas y un par de gramos de tiempo después, no serviría de algo, de un poco, de nada.
Ya estás.
Adivina qué...
Ya estoy sobre las expectativas otra vez, y ahora desmayo para silenciar una vez más.