domingo, diciembre 27, 2009

Que yo escriba es una pésima señal. Pero es distinto y proviene del implacable destino

Ojos posados en el borde de la nada, con recuerdos recientes… recién abrazados. Sensaciones alborotadas que ocurren en ciertos lapsos de la vida. Este es uno de esos momentos mágicos en donde todo es sentir, sentir, y desbordarte de la alegría más pura, de la sonrisa más dolorosa, porque es eterna y mis músculos no la pueden soportar más. Y la mente, la mente no quiere nada… se hastía de sus locas ideas y las vomita en un suspiro ruidoso, un suspiro que todos pueden percatar. Una agonía emocional evidente. Te ves, me veo, nos vemos como unos pequeños e insignificantes seres consumidos por el amor. Si, el supuesto amor que dicen que yo siento. Pero no, no lo es… porque lo que siento es rechazo, un rechazo constante hacia toda sensación sofocante, que me envuelva o que me haga suspirar escandalosamente otra vez.

Luego de las empalagosas sensaciones, ocurren los planteamientos. Si, y a quién se le ocurre plantearse algo tan efímero como el pequeño detalle de tu cara al sonreír ? Bueno, pues a mi siempre se me llena el cerebro de miedos, de ideas realizables y otras un poco arriesgadas, y ahí es cuando decido que todo va a tener un horrible efecto secundario en mi. Todo o nada, puede terminar en lágrimas de enamoramiento superficial, o puede volverme loca y desconcentrada con la misma sonrisa estúpida que llevo ahora en el rostro. Y no, no es que encuentre el amor en todos lados… no es que me guste ir y venir, dando palabras cariñosas y eternos te quiero. No, no me gusta, pero la intensidad rige mi vida, la intensidad de querer, de desear, de ser inquieta e insistente, de emocionarme con caricias de durabilidad indefinida, de esas manos tan dulces y tibias… adheridas a la piel. Y lo peor de todo es que no sé de lo que hablo, yo creo que todo esto son balbuceos, incoherencias… frases dulzonas que pueden engañar el ojo del lector, para que crea que yo realmente estoy pasando por una crisis de odioso amor, de nuevo.