domingo, octubre 10, 2010
Recordando, enumerando y describiendo. He de afirmar que los conceptos mundiales no se apegan a mi, más bien me evitan. Veo el amor como un hielo tibio, mientras que los otros separan lo tibio con lo tibio y sus agregados, y el frío con la nieve y los dedos morados. Clasifican el amor en sabores, saberes, colores y colorantes... Pero no ven lo que yo, y si hay gente que ve lo del interior de mis ojos... no es que me considere un enigma de la naturaleza, no de hecho estamos en comunidad o algo por el estilo ( aunque somos algo independientes, nos reunimos solo cuando tenemos la inquietud de una mirada en común). Por decirlo de alguna manera, creo que provenimos de una misma madre o compartimos una misma pupila ingente fragmentada en miles de seres sin diferencia de especie ( es probable que existan animales y partículas que tengan una visión, esa visión) Ahora observamos a la gente con esos dos focos fúlgidos, con esos dos ( o quizá solo uno subdividido) centros de información presagiada.
Mejilla, contacto acuoso. Una lágrima fría, solo una recorre todo el camino necesario. Y cuando se trata de ti, pienso que todo es necesario y llego al puro estado de contradicción. No sé si dejarte ahí en el aire esperando a que caigas como una pelusa flotante sin rumbo, a mis manos como por arte del viento ( siempre he sabido que tú eres arte humana) O si ir corriendo arritmicamente como siempre lo he hecho, ir y aplastarte con todo lo grande que nunca digo, con todo los sentidos que nunca te entregué. Es como cuando muere algo especial para ti y te preguntas porqué no hiciste tantas cosas, porqué no te mandaste las mejores frases antes de que partiera. Ese diálogo incluso como de película, una serie de preguntas y respuestas dramáticas pero hermosas, no plásticas. Es que yo te amo aunque como consecuencia tenga esto de los mil caminos y posibilidades y sus variantes.
domingo, octubre 03, 2010
Pura Insanidad
"Quién recitó el orden universal y quién lo reescribirá, cuando soy yo la más omnipotente creadora del cosmos en el que transito."
Aquella sin nombre iba por la acera procurando no perderse ningún detalle del suelo que pisaba. Que manera tan conmovedora de fijarse en todo lo que es insignificante y hasta indescifrable para muchos seres de su misma raza. Aquella iba camino a la universidad, un recinto curioso repleto de gentes variadas que a la hora de clasificar en realidad eran del mismo árbol... todos tan cotidianos, Aquella iba decidida a hablar con Ana para aclarar un asunto complicado, un asunto soñado, un asunto que quizá lo había imaginado... pero que de alguna manera parecía estar en el mundo mismo y sino, bueno... Ana no era tan especial como Aquella lo pensó...
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