martes, febrero 23, 2010

Especialidades.

Escribo con el fin de que comprendas, pero no leerás lo siguiente.
Escribo porque intento definir, y manifestar concretamente esto que carece de un nombre.
Escribo para, en realidad, concluir que no hay simpleza en el asunto.
Escribo para que él que lea piense que estoy loca, que soy una niña caprichosa que siempre cae en redes amorosas y amores no correspondidos.

Enterénse. Las personas ven la diferencia, la sienten... la escriben como yo. Y enloquecen... dolorosamente en mi caso.

No son muchas mis historias amorosas, pocas las que existieron, y varias las que vivi. Aun así, no hay comparación alguna. El destino me hizo querer de manera equivocada a personas ideales, a las cuales no podría dejar escapar jamás en mi actualidad, y esas personas se quedan como amigas de por vida. Pero tú, tú ser especial y desconocido por la raza humana... tú me llevaste a otro nivel, a un segundo piso que desconocía de mi casa. Me obligaste inconscientemente y con la ingenuidad que tienes, a palpar emociones reprimidas, a reacciones que no son normalmente mías, a conocer el rechazo a sentir, a vivir el temor de querer, a ver las cosas de una manera más distorcionada de lo que las veía. Yo que ya observaba al resto diferente, me hiciste entender que tu miras, tocas, callas, ries, sientes y vives de una manera diferente a la diferencia de la normalidad no existente en mi vida. Tú emanas amor al mundo, y es especialemente dificil descifrar si lo que quieres es amistad, es juego, es compañía, o simplemente que nos vayamos a la misma mierda.

Simpleza, son tus gustos. Pero te relaciones complicadamente con el resto del mundo. Veo claramente que tu forma de comprender las cosas es muy lejana de la que yo sé demostrar. Yo escribo para explicar, y tú... tú no sabrías de que hablo si escribiera para ti. Y si lo escribo de manera simplificada, tú creerías que en realidad es simple. Un te quiero más, una declaración normal, una tipa más.

No logro descubrir cuál es el código en el que tú hablas. No sé si solo manifestar en palabras, en caricias, en regalos, en ignoraciones olimpicas. No sé, ni siquiera esas palabras logran parecerse a lo que siento.

No sé si te estás alejando, o estás molesta, o es solo el humor del día. No sé si cuando dices te quiero es cierto. No sé si te acuerdas de mi en tus instantes confusos. No sé si esto te parece de lo más normal o en realidad crees que estoy desgraciadamente cagada. No sé a quien quieres ahora. No estoy siquiera segura de cual es tu camino. Tú eres un millón de posibilidades a la vez, y yo solo dos manos... y que funcionan a caricias cuando te veo. Y yo sé que me encanta.

Puede que esto, ahora, hoy... sea un lapsus. Y mañana será nada de nuevo. Un comienzo contigo es todos los días, o de hecho pueden ser más de una vez por hora. Cómo podría cansarme de esto, si eres todo y te deshaces tan fácil, y te resconstruyes en segundos.

Depende de ti, eso lo he dicho tantas veces.
Pero tampoco es tan verdadero. Por mi lado, es mi batalla, yo la elegí sin elegirla pero elegí continuarla. Si es así... y si quiero, tengo que apostar por el millón de opciones por segundo que me das a diario. Si es así, no me queda más que intentar... porque no podría dejar esto. No ahora. Me veo en un largo sendero, adorable sendero que pocos logran comprender y bastantes parecen odiarlo.

No hay simpleza en este escrito, ni tampoco se acerca a la complejidad del sentimiento.

Tequiero.