Abro mis ojos y tengo la sensación de que estuviste toda la noche velando mis sueños.
Despierto con tal energía, esa docis de alegría que solo tú logras darme.
Siento que tus manos cerraron mis ojos para que yo me surmegiera en un sueño delicioso y eterno. Y mientras duermo fantaseo con mil y un te quiero que quisiera decirte, gritarlos a los 4 vientos y también susurrarte.
Perteneces a otra, perteneces a su nombre y lo llevas marcado en la piel que yo deseo.
Ahora solo me queda esperar y continuar resguardando estas esperanzas absurdas...