lunes, junio 01, 2009

desvanecidas...

En un cuarto vacío, oscuro y frío yo me encontraba. Me encerré para gritar mis promesas y que estas se quedarán alli. Las palabras rebotaban en las paredes, fuertes e inquebrantables. Temía al espacio exterior. Me dolía pensar en que aquellas promesas se desvanecieran, que no tuvieran su propio peso en la realidad. Pasaron días y yo aun seguía inmóvil sentada en el piso de la habitación. Toc-Toc! dijo mi puerta! y mi respiración se aceleró. Holaa! gritó mi puerta y yo no quería reaccionar. Los segundos eran eternos dentro de mi mente que se confundía con las voces que en ella habían. Una decía: ve, ve, corre y abre la puerta. Y la otra susurraba: aun no estás lista, no te dejes llevar. Finalmente me decidí a ir a la entrada, abri la puerta, te vi y las palabras se escaparon con el viento. Hoy ya no recuerdo que era lo prometido. No dejes que caiga otra vez.

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