domingo, enero 24, 2010

Cuando me preguntan, qué es lo que hago mejor o cuál es mi "talento"... Suelo responder que lo mío es escribir o leer, ese tipo de hobbies relacionados con letras e interpretaciones de ellas. Bueno, la verdad es que muy poco puedo creer de ese asunto, considerando que me siento muy por debajo de la linea talentosa del escritor. Quisiera yo, poder transmitir una gran cantidad de ideas y de arranques literarios en este blog, en una hoja, e incluso en mi mente. Hasta ahora no logro canalizar esas imágenes que me inundan la mente continuamente, de noche o en una tarde sofocante de verano. Dudo mucho que el calor esté dañandome, porque no es primera vez que cuestiono mi forma de escribir.

Siento que queda bastante más por descifrar, un millón de letras en relación incoherente, múltiples imágenes periódicas de lo que se maquina en mi cerebro... en mi alma. Todos esos trámites artísticos que me sobran y que me faltan también.
Es un caos creativo dentro de mi, y vuelvo a concluir que no existen los significados suficientes para traspasar la imagen al papel. Estoy carente de vocabulario, y de significado. No veo la elegancia o el sentido que deseo darle a un escrito. No me veo a mi reflejada en las palabras, se ve tan simple... siendo que "compleja" es mi segundo nombre.

Entonces como puedo llamar talento, a esto, si me vuelvo tan indescifrable con el tiempo, tan indescriptibles las emociones que me controlan, tan instransferibles las miradas...

Tengo más capacidad literaria, mirando el techo con atención, converger en uno solo él es lo que mejor sé hacer. Si pudiera ser dos a la vez, si pudiera dejar mi cuerpo pensativo sobre la alfombra y verme desde lejos... Podría escribir mucho más. Verme a mi misma desde una perspectiva diferente de la que acostumbro... ver mis ojos inquietos y curiosos de las respuestas tan sabias que el techo pueda darme. Verme tan sumida en la inconsciencia, sería como leerme... Leer y comprender lo que mis manos quieran decir, lo que la mirada perdida quiera decir, lo que la posición perfecta de mi cuerpo apegado al suelo... anhele gritar.

Y la paciencia no es mi virtud, pues quizás deba permanecer en espera durante un largo tiempo, para que el don de transmitir se pose en mi. Mientras tanto, yo seré Indescifrable...

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