sábado, enero 23, 2010

En un comienzo todo era un mar de locura. Yo navegando entre las situaciones que me hacen pensar de la forma más irracional y estúpida. Luego me lancé desde la superficie que me mantenía en pie, ya estaba mareada, ya las olas me tentaban.
En un comienzo yo me ahogaba en EL mar de locura, y pronto supe como sostenerme a mi misma. Yo flotaba, y me dejaba arrastrar por el movimiento impredecible de las aguas. Observaba con atención todo el cielo que mis ojos podían abarcar y buscaba, inconsciente, aquellas nubes que un día vi pasar.

Hasta el día de hoy, hoy que es 7 para mi, porque mi calendario corre al revés y retrocede según el sentimiento que me gobierne en aquel silencio. Hasta hoy, que es madrugada, aun no comprendo como mover mis brazos, como llegar a lo que lleva por nombre "nadar". Admito, avergonzada, que jamás he aprendido a nadar, que nunca he sabido sobrellevar la situación, que ni siquiera he hecho el intento de tomar el control, que solo me dejo cautivar por el vaiven de las olas de este mar. De este mar que es agua, y el agua eres tú.

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