miércoles, enero 20, 2010

Lo comprendí ayer y lo vuelvo a comprender insistentemente, hoy.
Solo yo puedo conocer y saber, porque fuera del mundo que mantengo detrás de mi puerta, están los ojos ajenos que no logran ver más allá de su propio mundo. Así como yo solo puedo envolverme en el mío. Y no es culpa de ellos, no es culpa de nadie... no necesitamos culpables.

Solo...
eso.

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