martes, abril 06, 2010

Los regalos que nunca te di. Continuación de la Historia. Encuentro Mañanero.

Por dónde comienzo si te comiste mi día entero.
Sigo sonando exagerada, no? Bueno, es que este tipo de arranques emocionales me dan seguido cuando trato dejar algo o a alguien, creo que tengo una personalidad adictiva... y eso es preocupante. Insisto con lo de mi caso de aspirante a psicópata.

Mañana, transporte escolar, monotonía , solo niños y yo, que no me defino como "niña".
Soy un ser antisocial dentro de los autos y cosas que se muevan por las calles, no sé qué hago para divertirme pero sé que dentro de un transporte mi mente se excita más y fabrica posibles historias, causas, o desenlaces turbios de alguna cosa que me haya pasado el día anterior o en el transcurso de lo que llevo despierta.
Hoy el tema de la mañana fue, Mi Novia, y si la pregunta de los señores lectores es si... Ella tiene novia? No señores, no tengo. Pero me estaba refiriendo a la novia hipotética que descubrí en uno de mis trances de micro, ayer por la noche. Bueno, como decía, Mi Novia era una chiquilla estudiante de algo que tenía que ver con el diseño de cosas, casas o ropa, ni idea. Se vestía bastante femenina, pero no parecía ser una persona superficial de hecho era en exceso simpática y derrochaba el sentimiento de "buena persona" por todos los ángulos observables. El asunto era que recién nos estabamos conociendo. Ella veía algo en mi, no sé qué, pero deseaba profundizar en mi persona y para ello me pedía que pasaramos todo un día juntas y además acompañadas de nuestras gentes. Era una especie de cita, sin salirse del propio mundo. Eramos yo, ella y las personas que suelen estar ahí. Quería ver cómo me desenvolvía en el mundo, ver como era mi fase de "Tamara en su cotidianidad". Enamorarse de algo genuino.
Cuando me di cuenta de que en mi casi sueño, ella era una desconocida por conocer, concluí que en esos tiempo aun no era Mi Novia oficial. Estabamos en camino de, mas no existía nada concreto.
No sé cómo, terminamos en el lugar donde me paso los lunes y miércoles a comer, mi grandiosa hora de almuerzo. No tiene mucha lógica mi casi sueño, pues la verdad es que hace un cortísimo periodo de tiempo que conozco a la "gente de mis almuerzos" y no es TAN mi mundo real, ni mucho menos MUY parte de mi rutina. En fin, estabamos ahí compartiendo amor con el universo, riendo, conversando de temas triviales, ahondando en nuestras interesantes personalidades; que según yo... No eran compatibles. En cuanto a mi gente, ellos se relacionaban bien; como lo hacen con cada ser vivo del planeta. Pero en mi sueño había un quiebre, más que eso un desarme agresivo de la tranquilidad cotidiana. Aparecía Luna, y no decía nada. Aparecía y me miraba con recelo. Aparecía y ella estaba en un auto...

Abri los ojos exageradamente, y pegué la cara contra la ventana del transporte escolar. Oh, demasiado para mi. Imposible... Era ella. Qué hace Luna en un auto, frente a frente mi ventana con la suya? Qué hace aquí? Por qué me devuelve a la realidad cuando estaba casi soñando con su persona. Seriamente sopese la idea de una alucinación, era una gran posibilidad porque me lo habían pasado en Filosofía las últimas semanas, pero no. (Bueno, espero que no... sino me sentiría extraordinariamente loca) Ahí estabas, distante, en una camioneta relativamente azul y el automovil se movía como tú, curioso. Nos adelantaba, se cruzaba, se ponía detrás y al final se iba por otro camino... como burlándose de todos los demases autos que estaban esperando su turno para pasar. Y aun reflexiono, eras tú? tienes auto? Según Mariposa, tienes una camioneta, lo que me tranquliza porque así empiezo a creer que eras tú de verdad y descarto mi crisis de locura. Esto me ha estado dando vueltas y botes todo el día en la cabeza... Como culpando en parte al destino por hacer estas cosas, las casualidades me agobian; me hacen arrepentirme de mis decisiones y son como obstaculos constantes a mis propuestas personales.

Y ahí estabas, se supone... A todo esto, estarás de cumpleaños, no? Claro que en un millón de meses más. Yo y mi manía de los regalos. Te digo indirecta y secretamente que se me han pasado un montón de ideas cursis, otras interesantes, otras creativas, otras coloridas, de qué regalarte. Pero ahora que recuerdo... tú no existes, o sea, eres tan real para mi como el pasto que nunca creció en mi ante - jardín.

Adios.

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