Los matices aprendí a reconocerlos mas no tanto a lidiar con ellos. De las situaciones incansables intuyo los motivos, que la verdad, son todos pinceladas diversas de un mismo bote. Mientras el jeep pega saltitos y el random de la radio me roba risitas contenidas (agregando los comentarios irónicos de mi padre), ocurren asaltos, corsarios de la mente. Corsarios digo, porque con el dolor de mi alma afirmo que algo o alguien en el universo me traiciona y paga por mirar. Oro por confusión. Múltiples los asaltos, destaca uno en particular: ¿Cómo saciar los vacíos pertenecientes a los cuerpos subterráneos? Y sobre todo... ¿Cómo evadir los silencios incómodos que suelen rebosarse de carteles que indican lo infaltable?
Así y otros anexos, continúo el viaje... Este acrisolador trayecto que se torna más insano a medida que aumenta el kilometraje. Derivados del temor.
22/12/10 (interesante fecha)
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