Prometo, con o sin el señor que se mantiene por aquí, ser parte de usted más allá de la reencarnación.
jueves, enero 13, 2011
Ese tipo de juramentos...
Prometo, por el señor que me visita, lo siguiente; no dejar deslizar nuevamente aquellos impulsos cargados de egolatría y autosatisfacción, serle fiel a este amor marciano que yace en mi lado de la frontera, parar de esconderle a través de muecas cínicas mi verdadero rostro, no apostar su felicidad y perderle por jugadas idiotas, no acostumbrarle a los caprichos que cotidianamente abundan en su lado del terreno, no sacar a flote cada emoción que me gobierne exageradamente para no agobiarle con estados efímeros e intrascendentales, mantenerme constante independiente de la lejanía que nos invada en aquel momento, amarle (no por sobre todas las cosas) con un lazo anormal que une delicadamente ciertas emociones y tendencias, sostener con firmeza las contradicciones que manchan estrepitosamente cada promesa, darle caricias de las maneras más inconfesables pero siempre cuidando lo frágil de lo importante. Continúo prometiendo por la sombra gemela que me obliga, lo siguiente; no abordar lo prohibido, no incitar las situaciones que por más placer breve que le otorguen, son insanas; no mezclar los matices (solo rozarlos), utilizar el poder/derecho que me he ganado solo en los momentos de menester y recordarle periódicamente lo ilimitado del cariño.
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